Lógicamente nos es más fácil predicar que actuar, incluso bajo esa dinámica es que los modelos educativos regularmente fracasan, ya que les plantean a los niños y niñas una serie de cosas que cuando ellos las perciben en los adultos y cuidadores las controvierten debido a que las vislumbran como opuestas a todas las cosas que se les dijeron, siendo. Por lo que no debemos obviar que tenemos la tendencia a imitar ya que como bien se ha entendido el ejemplo es la mejor forma de enseñar. Bajo esa lógica lo ideal es lograr una consecuencia entre lo que pensamos, decimos, hacemos y vivimos o de lo contrario podemos alcanzar un discurso bastante convincente por unos días pero posteriormente cuando nuestros hábitos denoten nuestras incoherencias no solo perderemos credibilidad, confianza, sino probablemente todo lo hablado.

Una perla anónima expresa que, “para dejar de hacer lo que no quieres, necesitas saber lo que quieres”.

Cuentan que cuando el docente denotó cómo algunos de sus estudiantes se sentían muy frustrados por el trato descortés y hasta grotesco que en ocasiones les daban sus padres, así como las múltiples exigencias para con estos chiquillos, les envió una citación a ellos a una reunión extraordinaria de padres de familia en donde el tema seria una motivación para que estos le hablaran a sus hijos como ellos mismos querían que esos hijos les hablaran y además cómo ellos deseaban les hablasen los demás a sí mismos, enfocándose mucho para que al final de la reunión estos nunca olvidaran que la voz del padre o adulto cuidador se convierte inconscientemente para nuestros niños y niñas en su voz interior.

Desafortunadamente en ocasiones queremos que nuestras nuevas generaciones tengan un modelo de pensamiento diferente al nuestro, pero no nos damos cuenta que con nuestras palabras diarias les estamos programando a estos niños y niñas los mismos pensamientos e imaginarios que nosotros queremos erradicar de sus existencias, lo que implica que si anhelamos que sean diferentes debemos hablarles y actuar de la forma correcta como deseamos ellos nos imiten.

El Texto de Textos nos revela en Josué 1:9, “mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque el Señor tu Creador estará contigo en dondequiera que vayas”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                     COTIDIANIDADES…                                                                                          ¡nos trasformaremos!