Y aunque es un concepto que vale la pena entender antes de buscar en nuestro día a día es importante lograr un acuerdo al respecto de lo que en su todo expresa este termino ya que técnicamente se habla que el gozo es una emoción intensa y placentera causada por algo que nos gusta mucho cuando desde otras ópticas nos hablan de una especie de armonía que aunque nos entrega felicidad, lo que puede incitarnos a evitar los extremos emocionales, esos que nos desbordan y dejan la sensación que el bienestar no puede ser compartido. Al gozarnos o disfrutar de algo nos estamos dando la oportunidad de valorar ese bien o persona no tanto para apropiarnos de este sino simplemente para complementarnos con el y darle así un mayor sentido a nuestras coexistencias.

Una perla anónima recomienda; “no levantes la voz, simplemente mejora el argumento”.

Cuentan que cuando le preguntaron al abuelo al respecto de lo que él después de tantos años de vida consideraba el disfrute de la vida, este comentó: – siempre he pensado que confundimos el concepto de disfrutar o gozarnos la vida con el de acabar en excesos, desgastándonos con derroches en vez de degustar todo con la armonía que nos enseña la Creación, incluso por eso es que nos disgustamos fácilmente esperando con nuestras expectativas insumos que si bien nos dan la comodidad en algunos momentos nos quitan la verdadera felicidad.

Seria bueno que nos propusiéramos el disfrutar de lo que la vida nos ofrece en cada aquí y en cada ahora sin dejarnos distraer por expectativas futuras que solo nos pueden conducir a decepciones o a recuerdos de lo que consideramos como injusto, lo cual al sumarse a todos esos sin sabores nos entrega depresiones que somatizadas como cargas nos llevan a enfermarnos y a perderle el sentido a nuestras existencias.

El Texto de Textos nos revela en I de Crónicas 21:14, “todo es tuyo y de lo recibido de tu mano te damos”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!