La lista de nuestras prioridades puede ser tan diversa y extensa que en ocasiones obviamos que deberíamos trabajar más por nuestro crecimiento interior que por lo exterior, desde esa mirada la consolidación de una familia y de unas sanas inter relaciones podría ser parte del macro objetivo de vida personal, lo que no quiere decir dejar a un lado el desempeño de un oficio u profesión así como el potencializar algunos de nuestros dones o habilidades. Sin embargo por andar detrás de algunas de estas visiones hacemos a un lado aquello que le da un sentido intrínseco a nuestras coexistencias y a la vez unas motivaciones mayores a nuestros días. Se trata en todo caso de comprender que no todo lo que brilla es oro, como también que no todo lo que hoy descalificamos, no servirá mañana para nuestra cualificación como mejores personas.

Una perla anónima nos explica que, “cuando es evidente que los objetivos no se pueden alcanzar, no solo debemos ajustar los objetivos, sino nuestros pasos”.

Cuentan que cuando le preguntaron al viejo futbolista de cual había sido la peor decisión de su vida, este cayo un momento mientras los periodistas suponían que él diría que el haber cambiado de un club a otro solo por dinero. Así que la estrella tomo aire y advirtió que el haber dejado a su primera esposa y a su recién nacido hijo, al que por sus ocupaciones nunca siquiera visito para tener que reconocer luego que ese niño no solo era un diamante en bruto deportivamente sino que le hubiera alimentado y alineado su vida si se hubiera permitido mantenerle a su lado.

Y es que en ocasiones suponemos que hay otras mejores opciones a las de construir una familia y obsesionados por esos anhelos de éxito dejamos a un lado lo más valioso que la vida nos ha otorgado para al final de nuestros caminos descubrir que esa era la principal razón de nuestras coexistencias la cual desperdiciamos.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 37:27, “apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!