Hay una serie de agüeros tan complejos de entender que tendrá uno que remontarse a viejas costumbres para poder explicarles e intentar deducir el por qué se convirtieron en una especie de mitos o ritos de los cuales desembocaron creencias que hoy atan a miles de personas. Es el caso de las herraduras o la misma mata de sábila que en algunos hogares se ubica encima de la puerta de entrada en la parte interior de la casa en busca de buena suerte. Y aunque no se trata de confrontar algunas de dichas creencias si vale la pena revisarlas e incluso hasta transformarlas para darle a esos objetos, plantas o herramientas mejores usos que nos permitan no solo alcanzar esa tranquilidad tan anhelada sino incluso la salud que nos provoca esa o una mayor felicidad.

Una perla anónima explica que “lo que más amarga al amargado es no lograr amargarle la vida a otros”.

Cuentan que la sábila es una planta muy usada especialmente por el pueblo Egipcio que la consideraba casi sagrada debido a sus vitaminas A, C E, B1, B2, B3, B6 y B12 las cuales son ricas en acido fólico y minerales, propiedades que entre otras produce esta especie de planta por lo cual se ha consagrado históricamente como un calmante, cicatrizante, humectante y regeneradora lo que a su vez le da entre otras también propiedades antiinflamatorias. No es gratuito que la sábila se use para el acné, ya que es depurativa, desintoxicante e incluso favorece nuestra digestión.

Incluso hay quienes afirman que funciona como un potente antiviral ya que contiene muchos aminoácidos, tales como ácido glutámico, ácido aspártico, alanita, arginina o el glicina los cuales sirven para regular la glucosa del organismo. Además de aportar enzimas tales como amilasa, lipasa o fosfatasa, entre otras lo que hace además que se considere como un suplemento dietético. Valdría la pena que en vez de colgarla como amuleto detrás de algunas puertas más bien la usáramos para nuestra salud integral.

El Texto de Textos nos revela en Hechos 17:11, “y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!