En un sentido menos espiritual el concepto de trascendencia nos invita a pasar de un estado a otro superando una serie de limites e incluso limitaciones de esas que tal vez solo se han construido en nuestras mentes para que nuestras existencias cobren nuevos sentidos. Y aunque desde la religión o desde la misma filosofía se nos presentan diversas perspectivas para comprender la trascendencia en el fondo más que pensar en ese futuro que nos llena de incertidumbres y temores, la trascendencia nos debe dar la certeza de una dimensión eterna en la cual coexistimos sin hacernos realmente conscientes de ella pero que podemos vivenciar ya simplemente intentando cada vez más concientizarnos al respecto para lo cual nuestras relaciones armónicas son nuestra mejor herramienta.

Una perla de Rousseau asegura que, “la libertad es la obediencia a la ley que uno mismo se ha trazado”.

Cuentan que cuando el padre de familia que se estaba recuperando de su adicción al alcohol se encontró con un viejo amigo de farra, este le recriminó por haberse alejado de ellos y además el verlo convertido en un creyente, por lo que le recriminó: – crees en esos cuentos del Cristianismo en donde ¿la sangre del cordero nos salva y por eso al beber la copa y tomar el pan de la comunión te va a salvar? A lo que el ahora recuperado hombre le contestó: – lo que sí sé es que Cristo hizo que el vino que antes me tomaba se volviera pan para mi familia y salváramos así nuestro hogar.

Afortunadamente hay aun cientos de personas que consideran que las grandes trasformaciones del ser humanos se dan debido a posturas espirituales que hicieron que esa persona comprendiera que el día a día cobra sentido cuando tenemos una visión trascendente de la existencia, lo que quiere decir cuando descubrimos que no se trata solo de vivir este día como si de coexistir durante toda la vida donde necesitamos de la armonía con nosotros mismos y los demás.

El Texto de Textos nos revela en II de Corintios 5:17, “de modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                     COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!