Hay quienes aseguran que regularmente oímos pero no escuchamos lo que quiere decir que aunque atendemos rápidamente a algunas personas, no les prestamos toda nuestra atención y menos les dedicamos el tiempo que merecen. Lo curioso es que en algunas ocasiones escuchamos a quienes no debemos, sí a personas que con malas intenciones nos llenan de miedos o de rumores que poco o nada aportan para nuestro crecimiento como seres humanos, lo que nos debe llevar a aprender a detectar a quién prestamos atención, sabiendo que lo que ese ser nos dice puede grabarse incluso en nuestro inconsciente y reproducirse sin que nosotros lo deseemos. Por lo que es sano solo oír a algunos pero a la vez, lo es más, el saber con qué tipo de sonidos queremos retroalimentar nuestros pensamientos.

Una perla de Montaigne afirma que “el hombre es una cosa, vana, variable y ondeante”.

Cuentan que cuando un grupo de chicos fueron colocados por su entrenador en un hueco para hacer un experimento que le denotaría, frente a sus reacciones, la forma como enfrentarían futuras adversidades en el equipo, fue sorprendido por uno de ellos que pese a todo lo que él le decía con respecto a que no podría subir lo hizo más rápido de lo que suponía, sacando fuerzas de donde no las tenia, por lo que cuando el entrenador quiso saber lo que había inspirado a ese chico, se deslumbro al entender que este tenia problemas auditivos y que en vez de pensar que él entrenador le estaba gritando que no podían, supuso que este le estaba ayudando con todas sus fuerzas y eso fue lo que le inspiro.

Y es que en ocasiones en la vida debemos hacernos los sordos para no prestar oídos a las diferentes posturas de personas que simplemente porque creen que ellos no pueden, los demás no tienen derecho siquiera a intentarlo, razón más que suficiente para saber a quién atendemos y por qué.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 18:21, “la muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                          COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!