Y es que una cosa es una afición, pasatiempo o hobby entendida como un momento quizá cotidiano de nuestras existencias en el cual se obtiene en algunos casos ciertos frutos ya sea de carácter cultural, deportivo, intelectual y hasta social, lo cual depende exclusivamente de la persona que lo ejecuta y del interés que ese ser humano le coloca a dicha actividad y otra es llevar esta afición al exceso y convertirla en una adicción en la cual aunque nos distraemos momentáneamente se nos hace más que indispensable el meternos en dicha acción perdiendo incluso nuestra voluntad para decidir cuando parar y quedando sometido a estas y a los énfasis que esa misma actividad en sí nos propone. Bajo esa mirada es sano reconocer que todos los excesos son malos y que por más pasatiempo que sea, lo ideal es que no nos domine y menos contamine.

Una perla anónima nos recuerda que “amarse a uno mismo es el principio de una historia de amor eterna”.

Cuentan que en una cotidianidad el profesor de historia al observar que sus jóvenes alumnos no le atendían por estar presos de las nuevas tecnologías, de la música, de expectativas efímeras e incluso de modas sin sentido que los llevaban a mantenerse pegados a sus teléfonos móviles jugando con las aplicaciones que allí descargaban, les pidió que leyeran de la vida de Harriet Tubman para al final de la clase explicarles que aunque él liberó a mil esclavos llego a la conclusión que: “hubiera podido liberar a muchos más si ellos se hubieran entendido como esclavos”.

Desafortunadamente muchos de nosotros nos sentimos libres sin darnos cuenta que cada vez somos más esclavos y adictos a una serie de objetos y comportamientos a los que voluntariamente accedimos pero de los que no nos podemos liberar con la misma facilidad. Y es que curiosamente son esos mismos distractores que en ocasiones calificamos como aficiones, los que inconscientemente nos alejan de encontrarle un mejor sentido, mucho más consciente a nuestras vidas.

El Texto de Textos nos revela en Hebreos 4:12, “porque la palabra del Creador es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                     COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!