Algunos estudiosos de temas sociales afirman que es la ingratitud uno de los principales anti valores que se destacan en algunas comunidades y quizá ello se debe a que desde nuestros primeros años de vida nos hacen suponer que lo merecemos todo y que nuestros padres más que guías deben ser proveedores y satisfactores hasta de nuestras insatisfacciones, lo cual no solo es ilógico sino a la vez un mal síntoma, debido a que nos lleva a presuponer que debemos recibir incluso sin tener que dar nada a cambio, ni esforzarnos siquiera un poco. Es muy importante que nos enseñemos a ser gratos y a darnos cuenta que la misma Creación a través de la vida nos ha dado más de lo que merecemos siendo nuestra obligación no solo devolverle un poco, sabiéndonos útiles, sino a la vez enseñándole a las nuevas generaciones la importancia de este principio que debe hacerse valor a través de nuestros hábitos.

Una perla de John Ford asegura que, “hablas correctamente cuando tu lengua puede transmitir el mensaje de tu corazón”.

Cuentan que cuando la hija adolescente espero que llegara su padre de su viaje de negocios para ponerle quejas al respecto de la compleja situación que ella vivía con su madre a la espera que este no solo la mimara sino que además se disgustara con su esposa por maltratar a su chiquilla, el padre le dijo: – Mamá también se cansa, se enoja como cualquier ser humano incluso siente ganas de desaparecer, por ello antes de juzgarla por perder la paciencia hay que ofrecerle nuestra ayuda, ya que quien cuida de todos también necesita que cuiden de ella.

Valida postura para que entendamos que quizá una de las más complejas labores que se nos pueden encargar en el día a día es la de sacar adelante un hogar y dentro de este el cumplir la labor de ama de casa, por ello la mejor forma de pagar por todos los servicios prestados por parte de nuestras madres, tiene que ver con ser gratos, pacientes, prudentes a la hora de calificar alguna acción de nuestras progenitoras y a la vez serviciales con ellas para devolverles un poco de lo mucho que nos dan.

El Texto de Textos nos revela en Santiago 2:12, así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad. Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio”.

 

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!