Regularmente los seres humanos queremos obtener algo a cambio de lo que hacemos, incluso suponemos que si nos toca esforzarnos mucho la recompensa debe ser mayor, sin darnos cuenta que más allá de esos resultados futuros, la vida nos invita a degustar cada instante, en un proceso a través del cual estamos creciendo y permitiéndonos ser mucho mejores que lo que éramos el día anterior. Bajo esa perspectiva nuestras búsquedas no deben ser tanto las de los resultados como si las del aprendizaje y crecimiento diario, teniendo la certeza que si hacemos algo con todo nuestro amor y sabiéndonos útiles al bienestar general la recompensa estará allí implícita en nuestra misma labor.

Una perla de Dale Carnegie nos invita a tener en cuenta que, “siempre hay tres discursos por cada discurso que damos: el que practicaste, el que diste y el que te hubiese gustado dar”.

Cuentan que cuando el afamado artista llegó a su pueblo natal y fue invitado a que le diera algunos consejos a los niños que seguramente querrían imitarle máxime cuando sabían que él había egresado de dicha institución educativa, este inicialmente les preguntó a los chiquillos el por qué querían ser artistas y ante las respuestas de algunos de ellos que solo querían serlo para ser famosos y tener dinero, este les respondió: – el arte no es para hacer artistas sino más bien para sacudir conciencias.

Y es que aunque a veces nos quedamos con expectativas y solo deseamos el obtener algunos réditos sociales y económicos por nuestros esfuerzos, lo importante es comprender que lo que importa es el degustar de lo que hacemos y a la vez colocar ese don al servicio de nuestras comunidades que seguramente nos retribuirán de diversas formas nuestros esfuerzos. Más lo importante siempre será el disfrute de nuestras existencias.

El Texto de Textos nos revela en I de Pedro 2:9, mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por el Creador, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo del Creador; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                     COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!