No es fácil el reconocer que mentimos e incluso en algunas ocasiones hasta justificamos nuestros engaños rotulando estos de piadosos bajo la visión que era una mentira necesaria para no agredir la vida de un ser querido. Sin darnos cuenta que toda mentira es dañina y que además obliga a seguir tejiendo más engaños con lo cual se mina la confianza de quienes merecen entre muchas cosas nuestro respeto. Y aunque en algunas comunidades ni siquiera se honra la palabra y la verdad se disfraza de todo tipo de engaños, vale la pena que hagamos un alto en el camino y empecemos a reconocer que la suma de mentiras y engaños que hemos consolidado históricamente han deteriorado no solo nuestras relaciones sino nuestras propias vidas, ya que debido a ellos estamos más que confundidos y a la vez desorientados.

Una perla anónima nos afirma que, “puedes ver si un hombre es listo por sus respuestas. Puedes ver si un hombre es sabio por su preguntas”.

Cuentan que cuando el abogado llegó al juicio encontró que su contraparte había llevado una serie de falsos testigos que sin embargo había preparado tan bien, que se suponía ellos le darían certezas al juez para condenar a su cliente a quien este sabia inocente. Por lo que además y sabiendo que él no contaba con ningún testigo, una vez fueron escuchados los falsos testimonios de quien fungía de acusador, este se paró con sus alegatos de conclusión y dijo: – existen tres clases de testigos, los que han visto bien, pero dudan de lo que han visto, los que han visto mal pero creen haber visto bien y los que no han visto nada pero aseguran haber visto todo.

Y es que desafortunadamente en sociedades en donde parece proliferar cada vez más los engaños y las mentiras se hace complicado el poder determinar a quién creerle, máxime cuando los seres humanos sesgamos nuestras opiniones y criterios a valoraciones personales que trasfiguran cualquier realidad, por lo que lo más coherente es trabajar unidos para que no siga siendo la mentira y el engaño el pan nuestro de cada día.

El Texto de Textos nos revela en Génesis 16:13, entonces llamó el nombre del Creador que con ella hablaba: Tú eres mi Creador que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?”

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!