Quienes creen que nuestras acciones se quedan allí en nuestro presente, están equivocados, ya que toda esta información viaja a través del tiempo, incluso muta impactando tanto nuestra conciencia como las experiencias de las nuevas generaciones. Cada pensamiento, palabra y acción debe por lo tanto enfocarse en todo un ejercicio de responsabilidad con nosotros mismos y con quienes nos rodean ya que no depende tanto de nuestras decisiones estos pues aunque todos poseemos un inconsciente personal este depende más de la programación familiar que incluso recibimos genéticamente y a la vez de la social que consolida nuestro programa mental desde mucho antes de nuestra concepción y con lo cual la mediación de nuestra consciencia en muchas acciones del día a día es casi nula.

Una perla anónima nos reitera que “es paradójico que el mundo celebre en estas fechas el nacimiento de Jesucristo y sin embargo obvie sus preceptos de amor”.

Cuentan que cuando el docente quiso demostrarle a sus educandos la necesidad de hacerse más conscientes de sus inconciencias les dijo: – sabían que tenemos átomos que se mueven más de veinte millones de veces por segundo en cada una de nuestras células, ¿creen ustedes que pueden regular esto? Incluso ¿creen que dominan sus pensamientos?, ¿cuántos han tenido hoy y cuántos de esos no quisieran tener, pues son realmente desagradables?

Organizaciones incluso de corte internacional plantean que el 99,99% de nuestra estructura mental, es de orden inconsciente. Y que solo el 0,01% es consciente lo que quiere decir que en ese ámbito del INCONSCIENTE somos un solo ser, parte integral de una Creación de la que desconocemos casi todo, siendo necesario que en la ato evaluación final de este año nos preguntemos si estamos integrándonos y armonizando con esta o seguimos prefiriendo alejarnos y coexistir en medio del caos.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 12:20, “pero el Creador le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? 21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con el Creador”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!