Cada año nos autoevaluamos al respecto de los planes que se cumplieron o no del año que termino y nos cuestionamos también si haremos realidad los propósitos en el año nuevo, pero el día a día nos invita a movernos y a ejecutar acciones algunas habituales, otras incluso no planificadas que desdicen de esos planes. Por lo que al dar esos diarios pasos en pro de un objetivo o de ubicarnos en un espacio en donde quizá nos sintamos en paz, más tranquilos, satisfechos y felices es que nos damos cuenta que hay propósitos transcendentes que no tienen si quiera que ver con nuestros pensamientos mundanos. Hay algo más allá, una fuerza que nos lleva a recorrer diferentes caminos, algunos de los cuales iluminan nuestras búsquedas con tonalidades más físicas o mentales o espirituales, en pro de una armonía que curiosamente se desdibuja tras señales egoistas que parecen oponerse y confrontarnos pero que si son aclaradas por la Palabra del Creador nos reorientaran de una forma definitiva.

Una perla ideal para encontrar los propósitos en este nuevo año nos recuerda que “es muy bello que percibamos a nuestro Creador Eterno en cada partícula que nos compone y rodea”.

Cuentan que en nuestras cotidianidades adquirimos todo tipo de electrodomésticos que en la mayoría de los casos contienen unas instrucciones precisas para su correcto funcionamiento y mantenimiento. Manuales que casi nunca leemos y si en cambio queremos usar  ese insumo de forma básica y practica desaprovechando en algunos momentos todas sus funciones y en otros casos hasta generando un deterioro más rápido en ellos. Bella analogía que nos debería servir para atender más nuestro manual de vida, la Biblia y percatarnos a través de sus preceptos y mandatos de cómo podemos tener una mejor funcionalidad y por lo tanto una vida con propósitos.

Cada cosa que nos acompaña tiene un nombre que la describe pero realmente ello aunque nos identifica con ese objeto, no es dicho objeto, ya que solo podemos describir lo que percibimos o sentimos o requerimos de ese objeto, por lo que el mejor propósito a comprender es que nuestro Creador es toda nuestra realidad en la cual coexistimos y el saber que estamos  dentro de Él nos permite asimilar que al ser Él el todo, es  nuestro mayor propósito. Sí el integrarnos voluntariamente a Él.

El Texto de Textos nos revela en Juan 14:15, “si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros”

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!