La vida nos ofrece a diario la posibilidad de ser mejores y aunque de alguna forma el mundo nos quiere insinuar con sus ilógicas desinformaciones que la opción es más comercial, física, metal o hasta social, lo cierto es que dentro de nuestro ser interior hay no solo todo un universo por descubrir sino a la vez por aprender a coordinar para hacernos mas conscientes de tantas inconciencias que nos sofocan y dirigen nuestras vidas a la sin razón. Desde esa mirada valdría la pena entendiéramos que hacemos parte de todo por un programa histórico que generó caos a partir del pecado y de retroalimentarnos del árbol del conocimiento del bien y el mal por lo que debemos darnos aquí y ahora la oportunidad de trasformar nuestro ser para vivir en fraternal armonía primero que todo con nosotros y a partir de allí con nuestros próximos.

Una perla de Carlos Moya nos recuerda que “solo sanando nuestro ancestral pasado nos sentiremos verdaderamente en libertad”.

Cuentan que en una cotidianidad la mujer que fue al experto pese a que se encontraba absolutamente sana, pero no podía quedar en embarazo, se encontró que este  al revisarle y ver todos sus exámenes en orden, le comento, que al indagar su historia familia había encontrado en su propia narración que existía un programa por línea paterna donde habían existido muchas familiares monjas que habían hecho votos de castidad, desinformación que alguna manera ella había trasformado en un programa que la llevo a ser estéril. Invitándola a que en vez de seguir decidiendo inconscientemente reproducir dolor debía aprender a replicar amor alejándose conscientemente de ese programa limitante para así trascender y sanar.

Aprovechemos el inicio de cada nuevo periodo de nuestras existencias para permitirnos trasformar todas aquellas cosas que sabemos nos están agrediendo y hasta lastimando, dándonos la oportunidad de degustar de todo y de todos reconociendo que aunque parece que nuestra vida es más inconsciente que consciente, nosotros podemos decidir al respecto de algunas situaciones que ya no pueden seguirse reiterando en nuestras vidas pese a que fueron retrogradamos por esos ancestros.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 12:2, “no se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                     COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!