Toda la información con la cual hemos consolidado históricamente nuestro conocimiento y que traducimos a través de nuestro lenguaje como realidad nos comunica un sentido de la vida, sin embargo desconocemos que esta se encuentra en una especie de nube como la de la WEB, un inconsciente colectivo, que va adquiriendo un carácter atemporal que hace que las generaciones pasadas tanto como las venideras a través de contratos silenciosos, tomen apartes inconscientes de esta información y la conviertan en sus realidades gracias a ese inconsciente familiar, social y comunitario, lo cual  hace que poseamos y repliquemos palabras, pensamientos y conductas aparentemente diferentes pero que debido a esos  programas adquiridos se constituyen en nuestras realidades.

Una perla anónima nos dice que con “fe hay pocas preguntas pero sin fe no hay respuestas que valgan”.

Cuentan que cuando una de las adolescentes de la familia, decidió ser una persona más abierta, espontanea y alegre, su madre que no comprendía que había hecho de diferente en sus procesos de crianza ya que la hermana mayor de esta se sentía contradictoriamente excluida, menospreciada y hasta proyectaba una baja auto estima al ser muy  sumisa, tímida, tensa y triste, se sorprendió al escuchar de su mejor amiga que: – cada quien escoge el programa mental que quiere reproducir y parece que tu hija menor tomó la decisión de hacerse consciente que merecía lo mejor para ella.

Los expertos de hoy estudian el desglose del Genoma Mental Humano en la búsqueda que logremos liberarnos inicialmente de algunas aparentes verdades colectivas, que han abrazado nuestra individualidad insistiendo para ello en que lo ontológico hace referencia al desarrollo como individuo, el cual obedece tanto a la edad en relación a los meses de gestación, teoría que pretende que atendamos mas nuestro desarrollo filogenético que obedece a todo el proceso que hemos tenido como especie, a través de toda la historia de la humanidad.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 25.4, “muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Creador mi salvador; en ti he esperado todo el día”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!