Algunos estudiosos de temas sociales aseguran que hemos crecido mucho en aspectos tecnológicos y científicos pero que en lo humano estamos igual o peor, ya que nuestras comunidades se ocupan mucho de una serie de propósitos que tienen que ver demasiado con lo material e incluso con lo mental pero muy poco con lo espiritual o lo inter relacional, lo que quiere decir que nuestro verdadero crecimiento puede vislumbrarse más como un decrecimiento. Y es que desafortunadamente mientras sigamos buscando que sean las cifras económicas las que lideren sobre todos nuestros modelos sociales y educativos, es muy difícil que la formación en valores prime sobre la educación para oficios o profesiones que teniendo importancia, no puede seguir siendo la que le de sentido a nuestras existencias.

Una perla de Lao Tse nos explica que, “quien conoce a los otros es sabio. Quien se conoce a sí mismo es iluminado”.

Cuentan que en una cotidianidad el tío observó como su sobrino, muy estudiado, regresaba a casa con petulancia y hasta con un discurso humillativo y hasta grotesco para con los suyos, así que este lo llevó al lado y le dijo: – cada vez que veo a una persona que se denomina estudiada que no se toma si quiera el trabajo de saludar y ni siquiera a sus seres más cercanos los trata bien y no es capaz de pensar en los otros para darles pequeñas muestras de respeto y fraternidad, confirmo que la verdadera educación no tiene nada que ver con diplomas.

Y es que tristemente algunas instituciones educativas se preocupan mucho por educar a sus alumnos en temas que les permitan desarrollarse en sus oficios o profesiones de manera ejemplar pero se olvidan de lograr que estos se formen como mejores seres humanos y por lo tanto sean útiles con sus saberes para el bienestar general de sus comunidades.

El Texto de Textos nos revela en Marcos 8:11, “vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo, para tentarle. Y gimiendo en su espíritu, dijo: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo que no se dará señal a esta generación”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                      COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!