Estamos en medio de una sociedad que nos enseña y que nos incita a multiplicar mentiras disfrazándolas en ocasiones de verdad y aunque en términos más sencillos a ello es a lo que reconocemos como ignorancia, lo cierto es que algunos de los conocimientos con los cuales queremos combatir dichos desconocimientos son realmente explicaciones nefastas al respecto de algo que suponemos reconocer pero que simplemente estamos observando desde una postura engañosa. De allí la importancia de sabernos cada vez menos conocedores y de intentar que cada nuevo descubrimiento nos sirva para buscar el bienestar general y no que este se quede en nuestro ego y en esa visión obtusa de querer imponer criterios cuando solo podemos exponer argumentos.

Una perla de Nietzsche nos argumenta: “mi ambición es decir en diez frases lo que otros dicen en un libro”.

 

Cuentan que fue el juez John Hathorne quien inspiro a que Nathaniel Hatwthorne para que escribiera su libro al respecto de la Brujas de Salen, teniendo que agregar incluso una w a su apellido para no saberse involucrado en aquel horror del cual este parece nunca se arrepintió, narración que hace de este libro la Letra Escarlata una verdadera demostración que en ocasiones juzgamos a los demás solo por sus apariencias o nuestras expectativas, cuando el verdadero dilema se encuentra en nuestro ser interior.

 

Desafortunadamente nos dejamos guiar por apariencias que no son otra cosa que nuestro propio juicio o visión, esa que tenemos al respecto de un mundo exterior que termina siendo el reflejo de todo aquello que esta en nuestro ser interior y que incluso debemos evacuar pero que desde dicho espejo lo percibimos como un vidrio que incluso nos incita a romperlo antes que a limpiarlo.

 

El Texto de Textos nos revela en Romanos 2:1, “por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                      COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!