Hay quienes aseguran que mas que hablar de control que es un concepto complicado de alcanzar para nuestras existencias debemos visionar, la coordinación de nuestras voluntades, entendiendo que esta no se alcanzará plenamente ya que una buena cantidad de nuestros actos, pensamientos e incluso palabras se hacen de forma inconsciente, lo que simplemente nos invita a hacernos cada vez más conscientes de este tipo de actos. Trabajo que debe hacerse a diario y que quizá implica toda una vida para ir adquiriendo lo que algunos llaman madurez especialmente en el campo emocional en donde dejamos que algunas sensaciones nos desborden y con ellas, nos agredimos incluso nosotros mismos.

Una perla anónima nos reitera: “no tienes que tomar lo que no es tuyo. Al final, el universo siempre nos da lo que nos pertenece”.

Cuentan que en una cotidianidad el recién llegado de la india quiso enseñarle a los suyos el principio Brahmacharya que implica la práctica del autocontrol, y para ello los invitó a comprender que tanto el cuerpo, la mente, la inteligencia como los sentidos deben estar libres de cualquier apego; cosa que sólo se logra cuando aprendemos a actuar en pleno control.

Más allá de hablar de una técnica para practicar el autocontrol que algunas culturas promueven, es válido que comprendamos que el trabajar a diario en hacernos más conscientes de tantas inconciencias en especial de aquellas que desbordan nuestras emociones, nos convierte en seres humanos libres especialmente en un mundo material que nos llena de apegos, lo cual lógicamente nos lleva a dejar de vivir confundidos y en ansiedad constante.

El Texto de Textos nos revela en Jonás 4:10, “Y dijo el Creador: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció. ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?”

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                     COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!