Y aunque en la jerga popular se habla que alguien es buena onda e incluso se nos invita a movernos en una moda que sea más que popular con este tipo de términos, lo cierto es que en expresiones como esta desde la lógica científica nos denotan que una onda es la propagación de una perturbación de alguna propiedad del espacio sea en su densidad, en su campo, en su presión, lo que lógicamente implica la trasmisión de energía en algunos casos sin que para ella se requiera el desplazamiento de algún objeto material. Y aunque existen diversos tipos de ondas son quizá las gravitacionales las que más inquietan a un grupo de científicos ya que aunque algunas de ellas no son fáciles de identificar, cuando se logra, son inmensamente descriptivas al respecto de algunos fenómenos naturales que solo con ellas se puede demostrar.

Una perla anónima explica que, “hay que hacer todo el bien que podamos, como podamos, para todos los que podamos y mientras podamos”.

Cuentan que las ondas gravitacionales se producen cuando un objeto con masa, que según la teoría de la Relatividad General deforma el espacio a su alrededor, se mueve. La deformación del espacio se propaga por el universo, incluso en el vacío, a la velocidad de la luz, al igual que la radiación electromagnética. Esta deformación del espacio, dada la gran distancia entre nosotros y el lugar donde se produce el evento, es tan pequeña que, incluso contando con los instrumentos más sofisticados para detectar ondas gravitacionales, sólo se puede observar si es producida por el movimiento de cuerpos muy masivos como los agujeros negros, las estrellas de neutrones o las enanas blancas.

Y es que aunque es un tema bastante complejo es importante comprender que las ondas gravitacionales nos abren una nueva ventana para observar el universo, y gracias a ellas se considera que no sabemos con qué sorpresas nos vamos a encontrar a futuro, siendo tal vez lo más importante de su análisis que entendamos que la onda o moda que más deberíamos seguir es la de sentirnos parte y no aparte de esta Creación. Desde esa mirada si vale la pena ser buena onda.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 1:20, “ porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                      COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!