Y aunque probablemente a diario buscamos todo tipo de relaciones fraternales lo cierto es que en medio de esas interacciones dejamos que nazcan una serie de sentimientos algunos de ellos adversos que hacen que en vez de integrarnos nos alejemos y hasta aislemos y en algunos casos hasta que dejemos que emociones negativas terminen siendo las que destruyan esa posibilidad que nos brinda la vida de hacernos próximos. Bajo esa mirada lo ideal es que entendamos que ante los conflictos cotidianos producto de dicho modelo mental competitivo debemos construir todo tipo de acuerdos con nosotros mismos y los demás para que nuestros hábitos en vez de confrontarnos nos permitan complementarnos.

Una perla anónima explica que, “nadie le puede a uno hacerlo sentir inferior, si uno no le concede ese permiso”.

Cuentan que cuando le preguntaron al pacifista en qué se fundamentaba su postura, este comentó: – estamos acostumbrados a luchar contra el mundo; de hecho es algo que traemos marcado incluso como fuego en nuestras pieles por miles de años, tiempo en que sin embargo también hemos aprendido a hacer grandes esfuerzos para tener el control de nuestras vidas, del futuro, de nuestras relaciones; así que ya deberíamos comprender que un paso necesario para lograr un nuevo amanecer acercándonos a esa nuestra naturaleza divina, es reconocer en nosotros que la verdadera condición de la humanidad hasta hoy no es la lucha, sino el relacionarnos, ya que allí encontraremos la trascendencia y un nuevo status quo en donde la mente nos permitirá abrazarnos a través de un estado de paz y comunión.

Desafortunadamente mientras sigamos incentivando un deseo egoísta de competitividad nos costará mucho más el comprender que somos seres de interrelaciones y que estamos en este mundo para aprender a interactuar armónicamente logrando primero que todo el control de nuestras existencias y posteriormente una fraternal convivencia con nuestros próximos.

El Texto de Textos nos revela en Hechos 26:18, “para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                         COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!