Día a día uno debería ocuparse de conocer más y mejor su cuerpo; templo del espíritu que nos invita a maravillarnos de la vida y de todo lo que ella nos ofrece, sin embargo en ese caminar vamos descuidando lo más importante y en cambio dejándonos guiar inconscientemente por una serie de comportamientos que van deteriorando la calidad de nuestras vidas, razón de peso para que nuestro ser y especialmente nuestro cuerpo tenga que llamarnos la atención con una serie de síntomas que con sus alertas nos indican la llegada de una enfermedad. Lo triste es que en ocasiones no atendemos tampoco estas y el mismo cuerpo debe generar una serie de altos, los cuales al tenernos casi al borde de la muerte en la mayoría de los caso nos hacen cambiar de hábitos.

Una perla de Nietzsche nos dice: “y aquellos que fueron vistos bailando fueron considerados locos por quienes no podían escuchar la música”.

Cuentan que cuando le preguntaron al cardiólogo si lo normal de un ataque al corazón era el dolor del brazo izquierdo, este dijo: – no siempre hay que tener cuidado de intensos dolores en la quijada y que esta demostrado que hay personas que nunca sintieron el primer dolor de pecho durante el curso de un ataque del corazón, ni náuseas, ni una transpiración intensa que también son síntomas comunes. Es más el sesenta por ciento de la gente tiene un ataque del corazón mientras esta dormido y no despiertan. Por lo que lo ideal es estar visitando al medico, informándole de todos aquellos síntomas que alteran nuestros hábitos ordinarios.

Hay síntomas que cual llamados de atención nos están indicando que algo no se encuentra en armonía con el resto de nuestro ser y por ende requiere de un poco más de atención sin embargo, de lo que se trata no es de asustarnos como sí de tener en cuenta todas estas recomendaciones para mejorar nuestra salud.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 10:20, “pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!