Para quien así lo entiende cada amanecer es un momento mágico que se nos regala y que nos permite comprender que la misma Creación nos esta entregando una nueva oportunidad para degustar de este mundo. No es gratuito que los pájaros canten, que el gallo anuncie la llegada del nuevo día y que todo el firmamento se renueve para darle paso al astro rey. Sin embargo algunas erradas costumbres de esas que promueven la milenaria pereza, nos quieren denotar que es mejor trasnochar y levantarnos lo más tarde posible, incluso como sinónimo de éxito, cuando incluso la ciencia ha ido demostrando que un buen descanso nocturno no solo renueva nuestras energías para un nuevo día sino que nos otorga una mayor calidad y hasta cantidad de días.

Una perla anónima nos incita a “tomar hoy de la mano a nuestro hijo pequeño, ya que en el futuro él no querrá que lo hagamos, aunque sí recordará siempre por donde lo guiamos”.

Cuentan que en una cotidianidad los estudiantes que llegaban tarde fueron retados por el profesor al que ellos consideraban el más bacano para que empezaran a acostarse temprano y por lo tanto a disfrutar de todas las cosas maravillosas que nos entrega el despertar del alba. Así que una vez hicieron una lista completa de las bondades que nos da la Creación cuando se inicia el día y empieza a salir el sol, el docente les recordó a sus alumnos que eso se llama, amar nacer, lo cual nos incita a levantarnos siempre felices y agradecidos.

Y es que cada mañana los pájaros nos enseñan que debemos amar nacer o sea el sentirnos agradecidos por la vida y por cada nueva oportunidad que se nos entrega cada mañana para degustar de todas las maravillas de la Creación. Lo que implica que no es correcto ni coherente el seguir desperdiciando cada minuto de vida que se nos otorga y que se nos recuerda en cada amanecer.

El Texto de Textos nos revela en Efesios 5:1, “sed, pues, imitadores del Creador como hijos amados”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                      COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!