A muchas personas la ira y todos los sentimientos adversos que denominamos “mal humor” les dominan y aunque se podría decir que es algo normal, no lo es del todo, ya que podemos molestarnos por algunas cosas, pero cuando la molestia se sale de control y logra combinarse con otras emociones al punto de convertirnos en seres inconscientes, al respecto de los efectos de dichos ataques, esa irracionalidad debe ser revisada incluso con el apoyo de terceros expertos ya que podría llevarnos a estadios complejos en donde el mismo derecho penal reconoce un atenuante para que se den algunos hechos punibles. Si somos conscientes que ese tipo de situaciones nos pueden acontecer lo más correcto es tomar todas las medidas del caso para que dichas emociones no nos condicionen al punto de sumarle a sus males un enorme arrepentimiento.

Una perla anónima nos dice: “si buscas resultados distintos no es correcto que te reiteres en hacer siempre lo mismo”.

Cuentan que cuando el amigo observó al otro demasiado molesto, se le acercó y le dijo: – te propongo el reto de saber cuándo es correcto enfadarnos y para ello – continuó – cualquiera puede ponerse furioso, lo cual es muy simple, pero el aprender incluso a estar furiosos nos deben llevar a hacerlo con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto y de la forma correcta, y eso es lo complejo.

Y aunque no estamos justificando las rabias y el excedernos al punto de llegar a la furia, si estamos intentando reflexionar en la importancia de hacerlo de una forma más controlada, en un momento en donde no sean las emociones las que nos dominen e incluso sabiendo con qué personas debemos construir nuevos acuerdos para que estos sentimientos adversos no nos dominen.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 13:8, “no debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!