Históricamente nos hemos debatido entre lo bueno y lo malo sin embargo hay personas que consideran que lo malo no es tan malo como se cree, al igual que lo bueno no lo es tanto, todo porque desde sus lógicas quieren acomodar esas diferentes circunstancias a sus sesgadas visiones de vida sin importar incluso que algunas de ellas pueden ser contrarias a las sanas costumbres. Eso si, no se trata solo de sentirse bueno sino sobre todo de realizar hábitos que sean saludables no solo para nosotros sino para el bienestar general, ya que preceptos como el respeto, el servicio y la responsabilidad se complementan unos con otros, por lo tanto tampoco es correcto pensar que podemos actuar conforme a unos mandatos  de una forma y frente a otros no.

Una perla anónima nos invita a tener “un respeto extra y admiración por quienes desempeñan los trabajos más pesados”.

Cuentan que en una cotidianidad un par de amigas hablaban al respecto de lo que era bueno o malo para sus vidas, mientras tanto una persona que les escuchaba les dijo: – lo complejo de entender ello es que algo no es correcto por que lo alaben muchos, ni malo porque lo critiquen algunos.

Y es que estamos en medio de comunidades en donde parece que lo que en otrora era malo, inmoral e incluso anti ético de un momento a otro para algunas personas se ve como bueno o hasta sano pese a que no lo es, se hace necesario comprender que hay principios y valores que son universales y que afortunadamente no pueden ser sometidos a valoraciones particulares al respecto de si aportan o no a un modelo de vida y relaciones, con lo cual lo que debemos hacer es convertir estos preceptos en nuestros hábitos generales.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 27:4, “una cosa he demandado al Creador, ésta buscaré; que esté yo en la casa de mi Creador todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Creador, y para inquirir en su templo”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                     COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!