Aun si estamos o no asistiendo a diario a entornos académicos la vida nos sigue enseñando a diario algo. Y aunque probablemente podremos tener días en los que sentimos que no se aprendió nada y que por el contrario, retrocedimos. Lo cierto es que hasta de esos errores y sus efectos estamos aprendiendo, así consideremos que no hay una lección concreta para aplicar. A cada instante nos estamos interrelacionando con algo o con alguien lo que quiere decir que hay un intercambio de información inconsciente de la cual deberíamos hacernos mas conscientes. Se trata por lo tanto de encontrarle a todo un sentido, un propósito y de lograr aplicar esos nuevos saberes para mejorar la calidad de nuestras vidas.

Una perla de Confucio nos comenta: “el gobierno es bueno cuando hace felices a los que viven bajo él y atrae a los que viven lejos”.

Cuentan que cuando la madre observó a su hijo deprimido y tirado en su cama todo el fin de semana le preparó un excelente desayuno con la esperanza de verlo de nuevo enfrentando todo aquello que durante esos días había prometido abandonar. Así que una vez este empezó a degustar del desayuno especialmente del jugo de naranja, ella le dijo: – debes como ese jugo someterte a la prueba de la naranja, esa que te demuestra que por más que te expriman y por más que te saquen el jugo, esa acción solo te lleva a que des más y más, sacando de tu interior siempre lo mejor de ti.

Mucho se habla que debemos aprender de la naturaleza y de los innumerables tics que ella nos proporciona y aunque no faltará el que en esa misma naturaleza encuentre ejemplos para sus comportamientos incorrectos lo cierto es que no se le puede pedir a alguien lo que no tiene por lo cual si no valoramos la vida es poco probable que encontremos en nuestros entornos ese sentido de vida que a nosotros nos están faltando.

El Texto de Textos nos revela en II de Corintios 5:1, “de cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?”

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!