Regularmente el sistema educativo tiene la costumbre de llamar a lista por parte del docente para saber si están presentes y en clase el número de estudiantes a los cuales les corresponde recibir el tema de ese día. Costumbre que tiene como referente la enorme cantidad de estudiantes que debe atender un docente y por lo cual a duras penas les reconoce al llamar a lista. Pero más que criticar este sistema lo interesante de esa acción es que la respuesta de los alumnos es regularmente un presente, como una forma de decir estoy aquí y recibiré en este momento todo lo que usted me quiere enseñar. Lo que si traducimos en nuestro día a día nos invita a estar presentes en todo aquel lugar en donde además de encontrarse nuestro cuerpo también debe estar nuestra mente con sus cinco sentidos alertas así como nuestro Espíritu con esa posibilidad de tomar de dichos entornos todo lo que al integrarse a nosotros nos permita un crecimiento.

Una perla anónima afirma que “los sueños son las únicas mentiras que un día pueden dejar de serlo”.

Cuentan que cuando el jefe escuchó como un grupo de sus empleados no hacían más que solicitar la llegada del viernes según ello para dar inicio a su descanso de fin de semana y además llegaban el lunes diciendo que odiaban ese día el cual consideraban ellos no debería existir, este les expresó: – me parece complejo que la mayoría de gente espere toda la semana el viernes, todo el año el verano, toda la vida la felicidad y se olvidan de vivir el hoy que es lo único que tenemos.

Vivimos pendientes del futuro y atados al pasado y bajo esa mirada desperdiciamos el fugaz presente y lo que es peor, es que no nos damos cuenta de ello y por el contrario nos dejamos simplemente embaucar por dichas expectativas y por lo tanto vivimos de ilusiones que lógicamente son las causantes de desilusiones y depresiones.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 7:13, “entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                      COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!