Algunas instituciones educativas bajo el supuesto de formar a las nuevas generaciones se ocupan de darles la mayor cantidad de información posible durante buena parte de dicho proceso, pero se olvidan que el eje fundamental de todo encuentro formativo parte de construir en los hábitos de los educandos una serie de principios y valores que hagan que desde ese instante y a futuro dicho ser humano se mantenga en la búsqueda de la armonía y el bienestar general, comprendiendo además que todo lo que esta aprendiendo debe colocarlo a favor de su comunidad, buscando con ello que esos saberes sean útiles a todos ellos y posibiliten el crecimiento integral de esas comunidades. Y es que mientras nuestros modelos educativos totalmente alineados a estándares económicos egoístas y competitivos sigan demarcando los saberes que debemos priorizar se hará mucho más difícil que seamos seres bien educados y bien formados.

Una perla de Seneca afirma. “prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones”.

Cuentan que cuando le preguntaron al rector del colegio su opinión al respecto de la educación este expresó: – el valor de una educación no es el aprendizaje de muchos datos, sino el entrenamiento de la mente para pensar. Hay genios sin ningún estudio y verdaderos idiotas que solo pueden mostrar su doctorado. Incluso, un estudiado que no saluda, que habla mal de todas las personas, que no sabe decir gracias o no por favor, confirma simplemente que la educación no tiene nada que ver con los títulos.

Y es que hemos confundido el concepto de educación o formación con el de títulos, posesiones y posiciones sociales que en algunos casos nos demuestran que entre más tituladas dichas personas mas maleducadas son, tanto que son capaces de agredir a sus próximos, lo cual es un precepto fundamental que no haría nunca quien sea bien formado.

El Texto de Textos nos revela en Efesios 4:14, “para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!