El mundo exterior tiene una serie de altibajos que de alguna manera afectan nuestro sistema nervioso y por ende alteran nuestros comportamientos. A ello debemos sumarle que las demás personas también viven en medio de estas fluctuaciones y turbulencias que hacen que los conflictos no solo sean inminentes sino permanentes. Pero con todo y ello no nos preparamos desde pequeños para enfrentar este tipo de situaciones y menos para crecer a través de ellas y por el contrario nos dejamos afectar cada vez más de estas situaciones, al punto que nos cargamos y recargamos hasta convertir estos intercambios caóticos en verdaderas batallas campales y guerras. Es el momento de trasformar ese tipo de pensamientos y más bien asumir el reto de trasformar desde nuestro ser interior todo aquello que nos afecta evitando que nos infecte.

Una perla de Dickens afirma; “hay grandes hombres que hacen a todos los demás sentirse pequeños; pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes”.

Cuentan que cuando el turista estaba demasiado agitado y molesto y se subió a la lancha con comentarios bastante grotescos, el lanchero le dijo: – en algunas ocasiones observamos un rio y pensamos que esta sucio simplemente por su tonalidad, obviando que por esa turbulencia ha venido arrastrando capas de barro y arcilla que colorean el agua y le quitan la trasparencia, así nos puede ocurrir a nosotros, cuando nos dejamos influenciar de terceros con intenciones no muy santas.

Y es que sin darnos cuenta nos dejamos contagiar de nuestros entornos culpando a estos por nuestros estados y nuevos comportamientos, sin darnos cuenta que somos nosotros los que nos estamos dejando afectar de esas situaciones que si bien están allí debemos aprender a manejarlas y a crecer o de lo contrario seguiremos dependiendo de lo exterior y de terceros.

El Texto de Textos nos revela en Miqueas 3:6, “por tanto, de la profecía se os hará noche, y oscuridad del adivinar; y sobre los profetas se pondrá el sol, y el día se entenebrecerá sobre ellos”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!