Se dice que contamos con un cuerpo es que el templo de nuestro Espíritu y con una mente y alma para algunos, que es la que nos permite intercomunicarnos y relacionarnos con el todo del cual desconocemos muchas cosas. Tarea que debería convertirse en nuestra prioridad para poder reconocernos como una especie valiosa con mucho que aportarle a todos estos entornos. Lo que quiere decir que como primer paso debemos asumir la loable tarea de saber cómo funciona correctamente ese cuerpo para que con dicha conciencia podamos hacernos entonces más responsables de nuestras vidas y de los aportes que debemos hacer a este universo. Y es que seguirle dando precio a todo cuando lo importante es darle aprecio a nuestra vida y nuestro ser es algo incorrecto.

Una perla anónima explica que, “la gente que no para de trabajar tal vez lo hace para no tener tiempo de acordarse de que no tiene nada que hacer”.

Cuentan que a quienes les encanta beber agua fría, se les recomienda el no hacerlo con la comida ya que aunque es agradable tener una taza de bebida fría después de digerir algo; deberíamos comprender que el agua fría solidifica la materia aceitosa que acabamos de consumir, con lo cual se retrasa la digestión. Y es que una vez que ese lodo reacciona con el ácido, se descompone y es absorbido por el intestino más rápidamente que el alimento sólido recubriendo el intestino. Por ello esta se convierte en las grasas que se afirma conducen al cáncer. Por lo cual es mucho mejor tomar una sopa caliente o un vaso con agua caliente después de comer.

Y es que desafortunadamente poco o nada conocemos el funcionamiento de nuestro cuerpo y quizá por ello vivimos tan distraídos de lo que debe ser el cuidado de nuestro ser teniendo que reaccionar solo cuando este nos llama la atención que en algunos casos ya es demasiado tarde.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 100:4, “entrad por sus puertas con acción de gracias,Por sus atrios con alabanza;Alabadle, bendecid su nombre.Porque el Creador es bueno; para siempre es su misericordia,Y su verdad por todas las generaciones”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

 COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!