Los mismos ciclos que afectan la naturaleza por lógica lo hacen con nosotros, más la diferencia radica en que nosotros tenemos la enorme capacidad más que de adaptarnos a cada circunstancia de aprender de ellas y por lo tanto afrontarlas desde una perspectiva distinta. Se trata además de apreciar cada una de estas estaciones y de degustarlas, intentando vivenciarlas lo que entre otras cosas quiere decir que si algo nos afecta no nos infecte, logrando con ello el dejar de prolongar o magnificar aquellas percepciones que si bien el nuevo ciclo nos proyecta no debemos llevarlas al extremo. Sí las estaciones de la vida son parte de nuestra esencia por lo cual más allá de intentar evitarlas se trata de enfrentarlas con coherencia, tanto que si esa misma situación se volviera a repetir ya no solo la afrontaremos mejor preparados sino que es probable que le encontremos el gusto que antes descalificamos como disgusto.

Una perla de Charles Reade nos estimula a “sembrar un acto para cosechar un hábito, a sembrar un hábito para cosechar un carácter y a sembrar un carácter para cosechar nuestro destino”.

Cuentan que cuando el recién llegado forastero ingresó a tierras muy frías se quejó de ellas aduciendo que ya no aguantaba más, reclamándole a quien lo llevó a esas latitudes para trabajar y construir allí un nuevo y mejor proyecto de vida, por lo que este lo llevó a su jardín y le dijo: – las flores de los Alpes permanecen largos meses bajo la nieve, más con todo y ello están siempre llenas de energía y expectación, por ello en cuanto el sol derrite la nieve, abren en forma gloriosa sus pétalos y se dejan admirar por el resto del mundo de lo cual aspiro aprendas.

Y es que si aprendemos lo que la naturaleza nos enseña a través de las estaciones probablemente asumiríamos en cada uno de esos momentos la actitud necesaria para asimilar las enseñanzas que se nos proporcionan y a la vez crecer más allá de nuestras expectativas o gustos comprendiendo en que todo se encuentra una oportunidad para ser mejores si así nos lo proponemos.

El Texto de Textos nos revela en I de Tesalonicenses 5:16, “estad siempre gozosos”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!