Algunos sentimientos que interconectan nuestro ser son inconscientes y quizá por ello no les damos la suficiente importancia que tienen. Es importante entonces que a diario reflexionemos en las palabras, emociones y sensaciones que brotan de nuestro interior en algunos instantes y con ciertas personas para no dejar que estos conscientemente se incrementen hasta llenarnos de negativismo y otra serie de expresiones que si bien parecen comunes no son sanas para nuestras vidas. No podemos dejar que de nuestro ser sigan proyectandose esta serie de sentimientos negativos que inicialmente contaminan nuestras existencias y las de seres cercanos hasta enfermarnos y en algunos casos matarnos.

Una perla Montesquieu expresa: “el peor gobierno es el que ejerce la tiranía en nombre de las leyes”.

Cuentan que en una cotidianidad el hermano menor observó cómo quien por mucho tiempo fue su ídolo y guía, estaba ahora lleno de odio contra quien consideraba le había dañado su vida y carrera profesional, producto del divorcio, así que le dijo: – recuerda que tú mismo que decías hace muchos años que el odio nos va haciendo daño, nos quema por dentro y se va extendiendo con su llama hasta salirse de nosotros y violentar tanto a las personas que nos rodean como a los objetos que poseemos. Sí hoy se que el odio quema nuestro futuro, nos va incendiando desde nuestras entrañas sin darnos cuenta para luego enfermar nuestra alma, nuestro cuerpo y nuestra mente.

A veces no nos damos cuenta que la mayoría de pensamientos, palabras y sentimientos negativos se van adueñando de nuestros seres y nos van haciendo daño a nosotros mismos y no tanto a quienes suponemos estos deben llegar. De allí la importancia de sanarnos por dentro hasta darnos cuenta que ese tipo de deseos no son nada sanos para nuestro bienestar.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 27:24, “viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!