Hay quienes aseguran que la mala suerte como otra serie de conceptos solo existe en la mente de aquellos que dejándose invadir por esos pensamientos multiplican estos en sus entornos hasta convertirlos en su única realidad, quizá por ello también se afirma que quien quiera sentirse pobrecito y desgraciado eso será, ya que somos aquello en lo que pensamos. La vida nos invita a aprender a diario de todas las circunstancias que se nos ofrecen y aunque a algunas de ellas no podemos dejar de percibirlas como desafortunadas y hasta ilógicas, tampoco podemos negar que los efectos de estas empeoran si les magnifiquemos, por lo cual más allá de seguirnos sembrando pensamientos incoherentes estamos llamados a ver hasta en aquello que no queremos entender, algo positivo y prospectivo.

Una perla de Marshall MacLuhan asegura; “el mensaje esta en los medios”.

Cuentan que cuando el alumno llegó quejándose a clase debido a todas las penurias que tenia que vivir a diario y vociferando en tono fuerte a sus compañeros el deseo de no vivir más. La docente le llevó a un lado y le dijo: – el fuego, la adversidad, las pruebas y todo lo que mal llamamos circunstancias desafortunadas, no son más que oportunidades de crecimiento, así que te invito para que no esquives esos momentos difíciles que te llevan a crecer y más bien entiendas que en una vida aparentemente fácil difícilmente se madura.

Y aunque nuestros modelos de vida nos llevan a creer que todo debe ser color de rosa y que además algunos problemas son fruto de nuestra mala suerte, lo cierto es que todo cumple con un propósito si así lo asumimos o de lo contrario viviremos de queja en queja esperando mejores cosas cuando nos hemos dejado invadir mentalmente de percepciones inconsecuentes.

El Texto de Textos nos revela en I de Corintios 2:14, “pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu del Creador, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

 COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!