Metidos en mundos de ilusiones, apegos, expectativas, posesiones y posiciones sociales nos vamos cargando con una opción de vida que pese a ser la más buscada termina siendo la menos apropiada. El modelo de vida en que nos hemos dejado cautivar tiene cientos de contrariedades que hacen que el estrés y otra serie de males y enfermedades cogobiernen nuestros seres. Sin embargo y aunque hay otras opciones mucho más coherentes a lo que la misma naturaleza nos denota, seguimos empeñados en un camino que si bien es al que históricamente le hemos apostado, deberíamos asumirlo como incorrecto por dañino. Cambiar ese rumbo es casi una obligación si realmente deseamos degustar nuestras existencias y cada una de las relaciones e interacciones que a cada instante se nos ofrecen.

Una perla anónima nos reitera que “más que preocuparnos de lo que vamos a recibir, deberíamos ocuparnos por lo que vamos a dar”.

Cuentan que un hombre que debía salir exiliado de su país, recibió de un amigo un tiquete de barco para que viajara. Sin embargo este suponiendo que su tiquete era de una categoría menor por su situación, no lo leyó, pensando además que ese amigo no le iba a costear la primera clase que él sentía merecía. Así que se ubicó durante aquel viaje en la peor categoría del barco, teniendo que aguantar mucha hambre durante casi el mes de recorrido, hasta que llegaron al puerto del nuevo país y allí, antes de bajarse entregó el boleto a un encargado que le dijo que ese tiquete era de primera clase y no entendía porque no había viajado en ella.

En ocasiones nos pasa lo mismo con la vida, ya que recibimos del mismo Creador el mejor tiquete para viajar a través de ella y disfrutar de toda esta magnifica obra de la que sin embargo no solo nos queremos adueñar sino ajustar a una medida que sin siquiera ser nuestra, visionamos como la más apropiada.

El Texto de Textos nos revela en Hechos 17:11, “y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!