Hay teorías y explicaciones que se hacen un poco más complejas de entender, quizá porque incluso nuestras conexiones cerebrales y todos los conceptos que a través de ellas se interconectan no nos proyectan esa agilidad que a algunos les posibilita el imaginar hasta sus moléculas desapareciendo de un lugar o de una órbita, y apareciendo en otra, lo cual se conoce como salto cuántico. Lo interesante de esta posibilidad es que se ha comprobado que este salto es instantáneo, no importa a la distancia en que estén estas, por lo que desde dicha lógica la velocidad del pensamiento podría ser cualquier velocidad hasta el infinito, pero uno cosa dicen los que saben al respecto del pensamiento y otra lo que supone la imaginación. Lo importante entonces es aceptar que podríamos pensar de una forma distinta si nos permitiéramos usar nuestro cerebro desde otras lógicas.

Una perla de Alexis de Tocqueville asegura que “más que las ideas, a los hombres los separan los intereses”.

Cuentan que de acuerdo a algunos estudiosos la velocidad de las conexiones neuronales depende de dos factores; la cantidad de mielina que contienen y el grosor de las conducciones. Así, por ejemplo, los nervios más eficientes pueden trasladar un impulso a casi trescientos kilómetros por hora mientras que los más lentos mandan señales a menos de un kilómetro por hora, bajo dichas visiones nada podría viajar más rápido que la luz. Sentencia que ha quedado en la visión de quienes consideran ello como algo inobjetable de acuerdo a diferentes tesis y cálculos prefieren no pensar.

Y aunque parece que no podemos mover nada a más velocidad porque lo único capaz de mover una partícula con masa, esa es otra fuerza que va justamente a una velocidad lo que nos indica que deberíamos comprender que cuando los electrones se mueven de órbita en órbita alrededor del núcleo, no se mueven por el espacio como lo hacen los objetos ordinarios, sino que se mueven instantáneamente.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 20:3, “honra es del hombre dejar la contienda; mas todo insensato se envolverá en ella”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

 COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!