En nuestro ecosistema hay cientos de sustancias toxicas que por sus componentes químicos pueden ocasionarnos efectos incluso letales. Es más, se llega a creer que toda sustancia en el fondo tiene algo de tóxico si se administra con una dosis suficiente para generar dicho efecto nocivo. Y mientras algunos tóxicos actúan con rapidez otros por el contrario nos van invadiendo lentamente. Incluso hay tóxicos que no hacen parte de esta dimensión de la química pero pueden ser más letales como algunas palabras, pensamientos e incluso relaciones que terminan por infectar de una forma general nuestras existencias. Más lo triste es que pese a reconocer de estos elementos no solo los seguimos masificando sino que a la vez los preferimos obviando esas otras posibilidades que nosotros sabemos la misma Creación nos ofrece para vivir en armonía.

Una perla anónima nos dice, “no puedo darte la formula del éxito, pero si la del fracaso: trata de complacer a todos”.

Cuentan que cuando le preguntaron al agricultor el porqué recomendaba la siembra de aguacate este expresó: – el aguacate palta, por ejemplo, ha sido llamado el alimento más perfecto del mundo, reconocido así incluso por cientos de nutricionistas que sostienen que este alimento no sólo contiene todo lo que una persona necesita para sobrevivir; sino que también se ha encontrado que contribuye a la prevención y control de enfermedades como el Alzheimer, cáncer, diabetes, enfermedades cardíacas y otras condiciones de salud. Es más concluyó el agricultor: el aguacate tiene un uso muy antiguo que se remonta a diez mil años antes de Cristo siendo este árbol de aguacate cultivado especialmente en América Central y del Sur.

Y es que hay cientos de productos que deberíamos ingerir y que sin embargo no hacen parte de nuestra dieta alimenticia no solo por el desconocimiento que tenemos al respecto de cómo nutrirnos de forma coherente sino porque nuestro mercadeo pareciera más enfocado inconsecuentemente a intoxicarnos.

El Texto de Textos nos revela en I de Pedro 1:7, “para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!