Afortunadamente cada vez estamos más prestos a reutilizar especialmente aquello que antes veíamos como desecho, quizá comprendiendo que en la Creación no existen las basuras y que contrario a lo que suponíamos todo puede tener un mejor uso de lo que antes creíamos. Perspectiva que nos debe servir para comprender que los abuelos que en ocasiones denominamos despectivamente como ancianos tienen muchas cosas para enseñarnos y guiarnos y que gracias a ello les deberíamos dar unas nuevas actividades y responsabilidades en nuestras sociedades en las cuales preferimos visionar todo lo que ya no queremos como basura cuando realmente ese mismo objeto tiene nuevos y mejores usos.

Una perla de Víctor Hugo nos dice: “es fácil ser bueno; lo difícil es ser justo”.

Cuentan que en una cotidianidad el anciano se acercó al edificio que iban a demoler para que le regalaran todos los vidrios de dicho edificio los cuales en su mayoría están rotos y viejos, por lo que el jefe de demolición aunque no entendió el para qué se los dio. Tiempo después el anciano visitó esa misma obra en la que luego de ser demolida se estaba construyendo un moderno edificio y les presentó la foto de un hermosa vitral que estaba terminando con todos esos vidrios rotos y viejos, y que ahora quería regalarles para que lo exhibieran dejándoles claro a los nuevos visitantes que lo viejo bien trabajado produce mayor luz y admiración.

Valida propuesta que nos debe llevar a comprender que lo que en ocasiones desechamos puede tener un nuevo y mejor uso e incluso que lo que suponemos viejo y que se debe desechar puede ser más útil de lo que nos imaginamos, si tan solo cambiamos la perspectiva con la que le estábamos mirando.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 121:1, “Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de mi Creador, que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!