Técnicamente hablando no parece lógico el comprender que nos atamos a una serie de personas, situaciones y objetos convirtiendo estos casi en parte intrínseca de nosotros mismos. Lo triste de esta percepción es que suponemos que sin esas personas, situaciones u objetos la vida no vale la pena y por lo tanto casi nos encadenamos a ellos. Más todos esos apegos simplemente nos cargan y nos hacen el caminar cotidiano más que pesado y aunque nos cuesta entenderlo lo mejor que podemos hacer cuando descubrimos que eso nos esta sucediendo es dejar que esas personas, situaciones u objetos fluyan, usándoles si es el caso de acuerdo a nuestras necesidades pero siendo conscientes que aun sin ellas nuestras vidas pueden tener igual o hasta un mayor propósito.

Una perla anónima nos advierte, “que trasformador es el poder llamar a los problemas oportunidades de crecimiento”.

Cuentan que cuando la tía se dio cuenta que su sobrina seguía apegada a una relación en donde simplemente recibía humillaciones y maltratos, le invitó a almorzar a su casa y una vez la tuvo allí la amarro a una silla en el patio y la dejó atada por un buen rato. Cansada ella de gritar y que nadie le ayudara y al no comprender lo que su tía le quería enseñar, ella llegó con una candela y le quemó con mucho cuidado las cuerdas con las cuales la había atado. Ante la irritación de esta la tía le recordó que desde pequeña le había enseñado a quemar todo aquello que nos ata.

En algunos momentos necesitamos que alguien nos ayude a entender que nos estamos apegando a cosas o personas y que ello no solo es dañino sino a la vez innecesario. Sin embargo y aunque la misma vida nos coloca frente a situaciones para que nos desapeguemos, todo parece indicar que preferimos obsesionarnos y atarnos a lo que más bien nos carga.

El Texto de Textos nos revela en I de Timoteo 4:8, “el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente y de la venidera. Palabra fiel es esta y digna de ser recibida por todos”.  

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!