Una cosa es sentirse mejor cada día y otra quizá bastante diferente el creernos mejores que los demás por algunas posiciones sociales o posesiones materiales incluso relacionadas a conocimientos superfluos. A diferencia de lo que se puede pensar en la medida que somos mejores personas y nos hacemos más sapientes estamos obligados a compartir estos saberes con los demás y ayudarles a estos otros a que se hagan cada vez más conscientes de tantas inconciencias que nos sofocan como sociedad y que de no concretar entre todos nos pueden afectar indirectamente debido a que esas otras personas pueden seguir promoviendo sus ignorancias y agresiones en nuestras comunidades. De allí que nuestras búsquedas de mejoramiento deben pasar siempre de un crecimiento individual a uno que se convertirá mas temprano que tarde en general.

Una perla de Paul Valery nos advierte que “cuando alguien nos lame las suelas de los zapatos, hay que colocarle el pie encima antes que empiece a mordernos”.

Cuentan que cuando el militar recién ascendido llego a su casa con algo de presunción para con sus hermanos. El mayor de ellos le escuchó con atención y respeto para al final de sus comentarios cargados de orgullo y prepotencia fruto de haber atravesado por diferentes conflictos en donde según él estuvo en juego su vida, este le dijo: – tres cosas distinguen al hombre superior según Confucio: “siendo virtuoso esta libre de ansiedad, siendo sabio esta libre de perplejidad y siendo valiente esta libre de temor”.

Y aunque ello no descalifica la valentía de este ni de otros militares o de quienes por sus esfuerzos sienten que tienen alguna mayor importancia que los demás, si esta claro que no se trata de sentirnos mejores que los otros como si mejores cada día, superándonos a nosotros mismos.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 24:16, “mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!