En nuestra piel son visibles algunas cicatrices producto de cortaduras, golpes e incluso accidentes que nos recuerdan hechos que probablemente nos duelen pero que a la vez nos pueden estar enseñando la importancia de ser más adelante mucho más precavidos. Sin embargo esas mismas cicatrices que sanaron nos están diciendo que todo paso y que el mismo cuerpo y nuestro ser encontró los espacios de curación que le permitieron retornar a condiciones similares para que la vida continuara, lo que quiere decir que más allá de quedarnos con los recuerdos emocionales de esas heridas tenemos la posibilidad de aprender de todo lo que significa sanarnos y crecer gracias a dichas lecciones.

Una perla anónima nos asegura; “hay una gran diferencia entre disfrutar tu juventud y destruir tu futuro”.

Cuentan que cuando su hija llegó llorando a la casa debido a que había roto con su novio, su padre al cual le encantaba la poesía espero que fuera el momento prudente para acercarse a ella y aunque la chica no le quiso escuchar y por el contrario le dijo que él no podría entenderla, por lo que este tomo la decisión de entregarle un pequeño papel que contenía un bello texto de Louis Madeira que decía: “adoro la ambivalencia poética de una cicatriz, que tiene dos mensajes, aquí dolió y aquí sano”.

Bella propuesta que nos sirve para denotarnos que en el mismo lugar en donde tenemos una cicatriz existe el recuerdo de algo que nos dolió, tanto que nos dejo una marca, pero a la vez la seguridad que ello sano y que por lo tanto, todo en la vida por más doloroso que parezca sanará dejándonos si así se lo permitimos maravillosas enseñanzas.

El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 3:17, “porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!