Regularmente nos gusta crear y recrearnos en nuestra mente al respecto de algunas situaciones, las cuales nos llevan a la vez a presuponer y en ciertos casos a calificar esas circunstancias desde nuestros sesgos y perspectivas erradas, visión que debemos cambiar y que nos debe servir para asumir el reto de informarnos más y mejor, teniendo en cuenta para ello diversas fuentes. Y es que aunque no podemos negar que hay personas que están prestas para engañarnos, ello no quiere decir que debemos generalizar y especular al respecto de todo como si actuaran de la misma forma. Lo ideal es darle la oportunidad a cada ser humano y reconocerle gracias a un dialogo abierto y sincero antes de pre juzgarlo. Vivir de suposiciones y especulaciones solo nos hace desconfiar hasta de nosotros mismos.

Una perla anónima nos comenta que, “quienes presumen de lo material tal vez no se dan cuenta que lo hacen porque como personas suponen que no valen nada”.

Cuentan que cuando el docente observó como un par de compañeros de trabajo discutían y no se escuchaban, se acercó a ellos y les pidió que se calmaran. Luego les sugirió que consolidaran acuerdos, entendiendo que para ello debemos evitar suponer, ya que cuando damos algo por supuesto estamos obviando la lógica de aclarar nuestras dudas con todas las personas que sentimos involucradas en ese espacio. Y es que si sospechamos algo, lo ideal es preguntar en vez de suponer, ya que con ello solo inventaremos historias en ocasiones inverosímiles que solo envenenan nuestras almas ya que no tienen ningún fundamento.

Tenemos una extraña tendencia a suponer, a inventar, a especular incluso a pre juzgar cuando lo ideal es preguntar a todas las personas involucradas y si es el caso a terceros no involucrados para que con una opinión más calmada podamos encontrar salidas a esos inconvenientes que con las suposiciones solo se incrementan.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 73:26, “mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es el Creador para siempre.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!