Y aunque es una pregunta bastante sesgada que implica primero que todo el ser creyente y además de ello guiarnos a diario en la lectura de las Escrituras, es muy probable que aun intentando seguir esos lineamientos nos dejemos distraer por una serie de interpretaciones que obvian los mensajes que ese mismo texto nos recomienda y que están encaminados a mantenernos en una línea en donde solo el Creador es nuestra luz. Con todo y ello no se trata de una postura exclusivista como si de una visión en donde tengamos absolutamente claro que la fe, la gracia, la misericordia y el amor de nuestro padre que se expresa en las Escrituras esta a la vez inscrito en cada partícula de toda la Creación.

Una perla de Jacinto Benavente afirma que, “no hay ninguna lectura peligrosa. El mal no entra nunca por la inteligencia cuando el corazón está sano”.

Cuentan que cuando el predicador colocó al frente de la puerta de su casa la palabra latina Solae fue preguntado al respecto por sus vecinos, familiares y amigos, por lo que este aprovechaba y respondía: – con ello me recuerdo a mi mismo pero invito igualmente a quienes me visitan para que entendamos los cinco solamentes que son, solo mediante las escrituras, solo mediante Cristo, solo por la Gracia del Creador, solo por la fe y solo por la gloria de nuestro Padre Celestial.

Nos cuesta un poco y quizá más a los no creyentes entender esos solamente y más cuando en nuestras rutinas cotidianas estamos tan enseñados a dejarnos guiar por una serie de acompañantes que incluso nos alejan de esta visión universal para comprender más los mensajes de nuestro Creador.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 119:105, “lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!