Cada día se nos llama más la atención al respecto de tener sumo cuidado con las palabras que expresamos especialmente cuando estas en ocasiones simplemente son expulsadas sin tener en cuenta sus contenidos y menos los efectos que puedan causar en terceros. Se trata siempre de evaluar no solo lo que estamos diciendo sino a la vez lo que estamos pensando ya que dichas expresiones se desprenden de las ideas que están merodeando nuestra cabeza lo que hace indispensable no solo el valorar lo que esta sucediendo en nuestro ser interior sino a la vez la necesidad que debemos cultivar de coexistir en armonía, lo que a su vez nos invita a hablar bien de el todo creado y a la vez de expresar esos nobles sentimientos para que contagien todo el mundo exterior con el que interactuamos.

Una perla anónima nos dice: “a veces estamos tan distraídos disfrutando de las galletas que nos olvidamos de agradecerle a la persona que las horneo para nosotros”.

Cuentan que en una cotidianidad la abuela observó como su nieto en algunas ocasiones maltrataba verbalmente a su novia e incluso la intimidaba, por lo cual un día le invitó a almorzar y allí le contó algunas anécdotas que este desconocía de su admirado abuelo, que denotaban como este en muchas ocasiones la maltrato verbalmente sin darse cuenta que ello era mas grave que aquel maltrato físico del que se ufanaba nunca haber tenido en todos los años de matrimonio, así que una vez termino de contarle esas historias al nieto le dijo: – no seas como las abejas que creen que porque en ocasiones producen miel con su boca pueden enterrar el aguijón que llevan en sus espaldas.

Y aunque esta demostrado que las abejas solo lo hacen para defenderse y que además este mortal aguijón una vez enterrado no tiene un repuesto para hacerlo rápidamente dos veces, no por ello nosotros podemos suponer que porque en ocasiones decimos cosas bonitas y agradables en otras con esa misma boca podemos agredir y molestar a esos seres a los cuales deberíamos simplemente agradar y bien decir.

El Texto de Textos nos revela en I de Pedro 5:7, “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!