Hay momentos en los cuales inconscientemente reaccionamos ante algunos hechos y ello nos lleva a que otras personas sean afectadas por esos impulsos emocionales descontrolados siendo necesario más adelante revisar estas repercusiones y entrar a enmendar los efectos generados por ellas. Bajo esa mirada lo ideal seria el estar pendiente de nuestros pensamientos y acciones antes que esas emociones nos controlen y por lo tanto perdamos nuestra autonomía y razón, dejando que sean esos impulsos nerviosos inconscientes los que se expresen lo cual regularmente es nocivo para nuestras sanas relaciones. Lo importante entonces es aprender a controlarnos y con ello evitar más adelante arrepentimientos lo que en ocasiones no logra contrarrestar verdaderas lesiones.

Una perla de C.S.Lewis, nos expresa: “el presente es el punto en el que el tiempo coincide con la eternidad”.

Cuentan que cuando la pareja tuvo una crisis que incluso superaba los conflictos que habían tenido hasta ese momento luego de varios años de relación, visitaron a una terapeuta en el propósito que les ayudará ya que sentían que las cosas se estaban saliendo de control así que cuando esta les escuchó este por un buen rato, al final les dijo: – ustedes deben revisar individualmente sus acciones, que son las que generan reacciones en los otros entendiendo que después desafortunadamente estas tienen unas repercusiones que son las que los tienen hoy al borde del divorcio.

Desafortunadamente en ocasiones por vivir inculpando a los demás de lo que nosotros mismos generamos debido a que estamos esperando que los otros se comporten como nosotros consideramos lo deben hacer, nos olvidamos de revisar nuestras palabras y acciones para luego corregirlas cuando lo necesario es no obviar jamás el ideal de buscar enmendar las repercusiones de nuestras reacciones.

El Texto de Textos nos revela en Eclesiastés 4:10, “porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero !!ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!