La lista de nuestra agenda es amplia tanto que se podría decir que a veces es asfixiante ya que la mayoría de las personas nos reiteramos solo en sacar un tiempo para alimentarnos, otro para descansar y uno quizá el mayor para trabajar intentando lograr los recursos que nos permitan obtener las otras necesidades que siendo básicas o superfluas le dan satisfactores a nuestras coexistencias. Sin embargo en el detalle del día a día no debemos obviar aquellos momentos donde no solo estemos pensando en el futuro inmediato sino también en la trascendencia de nuestro ser la cual va mucho más allá de un nombre o de un legado a una familia, ya que tiene que ver con nuestra visión de eternidad y el rol que jugaremos en ella.

Una perla de Gabriela Mistral nos dice que, “hay sonrisas que no son de felicidad sino un modo de llorar con bondad”. 

Cuentan que en una cotidianidad al revisar la agenda de su viejo amigo la mujer se sorprendió de lo agitada de esta y lo minuciosa en cuanto al minuto a minuto, así que intentando darle una lección borró dos de sus citas de la tarde y en vez de estas colocó, a las cinco dos notas: “por las carreras serás llevado al hospital” y en el campo de las cinco y media, “estarán intentando salvarte la vida y a las seis morirás y entonces ya no podrás cumplir con toda la agenda del otro día”. Así que concluyo dicho escrito comentándole: saca una semana y vámonos a descansar.

Que maravilloso que entendiéramos que por más que queramos planificar nuestras vidas el mañana no nos pertenece a nosotros y contrario de lo que podamos pensar es probable que quizá no estemos en él, de allí la importancia de degustar de cada momento, de cada aquí y cada ahora que la vida nos otorga.

El Texto de Textos nos revela en Hebreos 9:27, “esta establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”. 

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!