Y aunque no se trata de descalificar los dilemas de los demás y menos de hacer un ranking que nos lleve a reflexionar por qué si o no debemos preocuparnos, la vida nos indica a diario que lo que debemos hacer es más bien ocuparnos de la trasformación de dichos inconvenientes intentando en primera instancia no magnificar estos y menos prolongarlos. Luego se trata de buscar el momento y lugar adecuado para construir nuevos y mejores acuerdos con nosotros mismos y los demás, especialmente aquellas personas involucradas directa o indirectamente para finalmente buscar mantener esa armonía que nos llama la atención a diario gracias a esos dilemas que en ocasiones nos preocupan pero de los que no queremos ocuparnos.

Una perla anónima nos dice que “no somos más porque nos alaben, ni menos porque nos critiquen; lo que somos delante del Creador, eso somos y nada más”.

Cuentan que cuando le preguntaron a una persona que aparentemente no se preocupaba por nada su secreto para vivir con tanta tranquilidad, esta dijo, que la mejor forma de solucionar un problema era salirse de el, intentando siempre el no sumarle a este dilema por ejemplo otros temas que en la mayoría de los casos son más emocionales, los que a su vez solo duplican los efectos de dichos conflictos y a la vez magnifican las rupturas y lejanías de nuestras inter relaciones.

Que bueno que entendiéramos que al pelear por un problema con otras personas solamente estamos multiplicando los efectos emocionales del dilema y generando nuevas rupturas que hacen que las esquirlas inconscientes de dicho problema se enquisten en lugares a los cuales en otras condiciones se nos es más difícil de llegar. Razón de peso para evitar prolongar los dilemas y más aun magnificarlos cuando la razón de ser es la de trasformar o solucionar estos gracias a nuevos y mejores acuerdos.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 13:5, “el justo aborrece la palabra de mentira; mas el impío se hace odioso e infame”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!