Mucho se habla de la amistad especialmente de esa que florece en tiempos difíciles en donde parece que solo nos sostenemos gracias a la mano de apoyo de esos seres que en dichos momentos catalogamos de excepcionales. Sin embargo en otros tiempos llegan otro tipo de amigos de los que disfrutamos quizá un poco más debido a que todos los entornos parecen estar más dispuestos para ello, no se puede negar que no todas las personas son amigos y que algunos seres son tan falsos como la sombra, esa que solo te sigue cuando brilla el sol. De allí la importancia de saber quiénes son nuestros verdaderos amigos y qué contamos con ellos especialmente en esas fechas en donde no contamos siquiera con nosotros mismos.

Una perla de Giordano Bruno nos aporta: “lo último corrompido, ¿no es el principio de lo engendrado?”

Cuentan que en una cotidianidad el hijo llegó a su casa a contarle a su padre todo el éxito que había tenido y los nuevos amigos que le rodeaban, por lo que el viejo padre le escuchó y una vez su hijo terminó de expresarle los apellidos importantes de quienes ahora hacían parte de su agenda de amigos le dijo: – valora a las personas que han estado contigo en los peores momentos, porque gente con quien ir de fiestas sobra, la misma vida te irá enseñando que amigos sinceros hay pocos y que son sin ceros porque no le ponen precio ni cifras a tu amistad, ni a los momentos que se comparten unidos.

Se dice que lo bueno de los tiempos difíciles es que ahuyentan a las falsas amistades por lo tanto más allá de clasificar los amigos por nuestros momentos económicos o de éxito vale la pena revisarlos por aquellos días en donde ni nosotros mismos somos capaces de soportarnos y ellos siguen allí para apoyarnos.

El Texto de Textos nos revela en Jeremías 15:16, “ tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!