Uno de los errores mas comunes que parece cometemos es el enfocarnos demasiado en los resultados obviando el proceso y el disfrute que este nos puede otorgar. Cada paso que demos dentro del camino de la vida por más planificado que este sea nos obliga a interactuar con una serie de situaciones y seres de los cuales podemos aprender y aprovechar cientos de cosas. Sin embargo parece que vamos tan obsesionados en un resultado que inconscientemente obviamos todo lo que compone dicho camino y por lo tanto perdemos esa oportunidad de disfrutar del mismo e incluso de aprender de cada una de esas relaciones que se nos ofrecen. Así que hay que permitirnos disfrutar del paso a paso sabiendo además que con ello degustaremos mucho más del resultado.

Una perla de Seneca nos expresa: “lo que haz de decir antes de decirlo a otro dilo para ti mismo”.

Cuentan que en una cotidianidad la hija llegó donde su madre con una altísima frustración producto del fin de su matrimonio luego de varios años de intentar salvarlo. Así que frente a las auto criticas de la hija e incluso la descalificación que tenia para consigo misma por haberlo intentado cuando su ex esposo ya estaba enamorado de otra persona, la madre le dijo: – lo mas importante al evaluar lo que hemos hecho, es tener en cuenta cuanto amor, cuanta honestidad y cuanta fe ponemos en aquello que hacemos.

Y es que aunque en ocasiones los resultados no corresponden a nuestras expectativas regularmente deberíamos tener en cuenta más que el final, el deguste del proceso y la pasión que le hemos colocado a cada instante para que las cosas funcionen. Ya que desde dicha perspectiva el enfoque no estará tanto en el fin como sí en el aprendizaje diario que tengamos.

El Texto de Textos nos revela en Juan 6:27, “trabajen, pero no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!