La Biblia nos habla en los evangelios en el Nuevo Testamento de la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén sobre el lomo de un borrico mientras era recibido por el pueblo con palmas, vítores, acompañado lógicamente de sus discípulos que alababan como la gente al rey con coros que reiteraban: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!Momento que reiteramos como una festividad en nuestra actual cultura como otra forma de conmemoran esa entrada triunfal que nos debe servir para entender que aun hoy Él es el Hijo del Creador, precepto que no solo marca el inicio de la Semana Mayor, tiempo en que se nos habla de su pasión, crucifixión, muerte y resurrección sino de la necesidad de abrirle nuestro corazón a su Espíritu.  

Una perla Bíblica nos invita a alabarle: “!!Hosanna al Hijo de David! !!Bendito el que viene en el nombre del Señor! !!Hosanna en las alturas!”.

Cuentan que para algunos estudiosos la entrada de Jesucristo en un burrito tiene otros significados distintos de los que tradicionalmente se predican, los cuales van desde lo que simbolizaba para dicho pueblo la entrada de un rey como Salomón ingresando en un animal no usado por nadie, hasta la motivación a que se comprenda que el pueblo rebelde de Ismael solo podrá ser dominado por Jesucristo quien en su segunda venida finiquitara los conflictos entre hermanos y nos dará la paz mundial.

En el Mesías Rey descansará el Espíritu Divino, de sabiduría y entendimiento, de consejo, de poder, de conocimiento y el temor a nuestro Padre Celestial, es lo que desde Génesis expresó el mismo Jacob a sus hijos, por lo tanto, es nuestro deber creer en ese rey que ve más allá de la falsedad y la hipocresía de este mundo, ese rey de humildad quien en su segunda venida nos juzgará conforme más que a nuestros actos a nuestra Fe. 

El Texto de Textos nos revela en Zacarías 9:9, “alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna. 10 Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡Nos trasformaremos!