A diario estamos llamados a confiar en el Creador sabiendo que mientras seamos guiados por Él todo lo que nos suceda servirá para nuestro bienestar, lo que significa que debemos renovar a cada instante nuestra fe y nuestros compromisos de servicio para con Él y su obra renunciando así a un modelo de vida altamente mercantil que nos distrae de lo verdadero y nos promueve además una serie de egoísmos que con sus seducciones reproducen unas realidades que solo nos demuestran nuestra poca gratitud para con quien nos lo da todo, así nosotros no valoremos ni entendamos esto. La eternidad como precepto nos incita a comprender que todo lo temporal de este mundo es exageradamente pasajero. 

Una perla Bíblica nos reitera: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Cuentan que son siete las fiestas solemnes del pueblo Judío y que si así lo queremos entender todas ellas tienen relación directa con los mensajes de Jesucristo quien representa con la pascua su muerte como cordero, mientras la fiesta de la levadura se relaciona entonces con su entrega del cuerpo para aliviar nuestras pesadas cargas, la de las primicias con su resurrección, pentecostés con la entrega de la Torá siendo Él mismo la mejor explicación para entender que a partir de Pentecostés contamos con el Espíritu Santo que nos quedó como mediador, faltando aun por cumplirse dentro de ese cronograma celestial: la fiesta de las trompetas con su segunda venida, la del Juicio que requiere ayuno y oración de nuestra parte y la de los tabernáculos con el milenio, siendo esta la última de las tres sombras para el final de los tiempos.    

Uno de los grandes aprendizajes que deberíamos comprender los creyentes es que todo en la vida tiene un propósito e incluso en esos momentos que mal consideramos como adversos: que todo tiene una razón de ser. Que bello que ya aceptáramos nuestra plena dependencia de Él, y que por ende eternamente siempre todo nos lo provee, lo que solo nos invita a tener fe en Él orando más y llevando nuestras reflexiones silenciosas para esperarle.

El Texto de Textos nos revela en Éxodo 15:13, “Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste; lo llevaste con tu poder a tu santa morada”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡Nos trasformaremos!