Como partículas que hacemos parte integral de este universo nos cuesta percibirnos máxime cuando en nuestros egoísmos nos suponemos lejanos hasta de nuestros seres mas cercanos y porque no reconocerlo incluso de nosotros mismos. Somos seres interdependientes lo que quiere decir que no podemos existir sin la coexistencia de los demás seres, es más nuestros propios cuerpos hacen parte de una suma de moléculas que vistas desde organismos celulares que se suman a sistemas nos demuestran de esta sinergia física que se comparte en el mundo mental en el que también coexistimos y por lógica deductiva se tiene que de igual forma experimentar desde el plano espiritual así algunas personas no acepten y menos entiendan este. 

Una perla anónima nos deleita: “jamás se penetra por la fuerza en un corazón”. 

Cuentan que cuando el viajero regresó a su casa a hablar con su abuelo, aquel que nunca había salido más allá de su ciudad, quiso de alguna manera presumirle con sus muchos conocimientos y experiencias, por lo que una vez terminó de chicanear, el viejo le dijo que en el fondo todos viajábamos todo el tiempo ya que la vida nos incluye en un viaje diario alrededor del sol incluso sin darnos cuenta.  

Hay cientos de cosas que pensamos de una forma pero que tal vez podríamos apreciar desde una perspectiva distinta y es el ejemplo claro de suponer que estamos estáticos cuando hacemos parte integral de un universo en movimiento constante del cual aunque queramos no podemos aislarnos, lo que quiere decir que deberíamos propender por integrarnos más y más a este en vez de pretender percibirnos como desintegrados. 

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 15:30, “La luz de los ojos alegra el corazón, y la buena nueva conforta los huesos.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!