Realmente la vida no nos quita absolutamente nada, por el contrario desde que nacemos no hace mas que darnos, eso si, con la condición que entendamos que nada nos pertenece y que no somos más que mayordomos de todo lo que nos rodea, hasta de nuestro propio cuerpo. Así que en vez de mostrar las escrituras de propiedad de algo deberíamos denotar si hemos o no cumplido con las enseñanzas que a cada instante se nos otorgan para nuestro disfrute o si por el contrario nos hemos apegado tanto incluso a algunos recuerdos que no tienen razón de ser que cuando tengamos que partir de este mundo olvidemos que la vida nos dio y que nosotros debemos devolvérselo o de lo contrario lo tomará incluso por la fuerza. 

Una perla anónima nos reitera que, “muy frecuentemente las lagrimas son la última sonrisa del amor”. 

Cuentan que cuando el predicador visitó a una persona que estaba falleciendo, este se acercó a ella pidiéndole a toda la familia que se tomará de la mano y entendiera en oración que aunque el Creador le estaba quitando la vida a su ser querido, la tarea era la de cambiar de perspectiva, para no decir más que Él nos esta quitando algo y asumir la postura de luchar contra Él, cuando debemos simplemente devolverle a Él lo que nos ha prestado. 

Se trata entonces de no sentir que se nos arrebata algo sino de devolverlo, de dárselo a Él quien es dueño de la Creación, tomando las cosas ya no con toda nuestras fuerzas, cerrando nuestros puños para aferrarnos sino simplemente saber que sostenemos algo con las puntas de nuestros dedos tan solo para disfrutarlo, sabiendo que llegado el momento debemos dejar que se lleven lo que nunca nos ha pertenecido.

El Texto de Textos nos revela en Efesios 2:1, “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!